|
¿Por qué tendremos
que esperar tanto? Una mirada desde la teoría de las
colas
¿Por qué en el supermercado se forman
interminables colas? ¿Por qué cuando llamamos al servicio técnico
tenemos que esperar varios minutos (a veces, además, soportando una
horrible música funcional de fondo)? Todo se debe a un erróneo
manejo de las colas...
Según un
estudio publicado por el US News and World Report
en 1988, un americano pasa un promedio de 5 años de su vida
en estado de "espera". Las colas de espera se producen por
una simple razón: un desbalance transitorio entre oferta y demanda.
Sin embargo, desde la perspectiva del manager de operaciones, la
situación es más complicada: ¿Cómo gestionar eficientemente la
oferta, y al mismo tiempo satisfacer la demanda ofreciendo una buena
calidad de servicio?
La gestión de la
oferta, o capacidad, de un operador de servicios involucra
distintos planos de alcance: el
operativo-estratégico, donde se realiza el
dimensionamiento de capacidad de largo plazo (por ejemplo, ¿cuántas
cajas se van a instalar en un nuevo supermercado?), y el
operativo de corto plazo (¿cuántas de esas cajas
deberían estar abiertas en un momento dado?). El management
cotidiano de los tiempos de espera se centra en este segundo plano.
¿Cómo manejar con eficiencia las colas de
espera?
En principio, se debería configurar
un sistema estable, donde la capacidad ofrecida sea
superior a la demanda. Si esperamos un flujo promedio de 60 clientes
por hora, entonces deberíamos agregar una cantidad de cajeros
(servidores, en la jerga de "colas") que puedan atender en total a
más de 60 clientes por hora.
Supongamos (con buena voluntad
en algunos casos) que se supera esta pregunta. La siguiente sería:
¿Cuántas cajas habría que tener abiertas en un instante dado? Si se
colocan muchos cajeros, se estará ofreciendo un alto nivel de
servicio (es decir, bajos tiempos de espera), pero a un costo
elevado. Si se colocan pocos cajeros, el resultado será una mala
calidad de servicio, aunque a un costo menor.
Vale aclarar,
sin embargo, que la mala calidad de servicio conlleva costos
adicionales (aunque más difíciles de medir): insatisfacción del
cliente, ventas que se pierden por clientes que no están dispuestos
a esperar, o por clientes que, en lugar de comprar 13 unidades,
compran 10 para calificar para la caja express. El compromiso entre
costo de calidad y costo de gestión es claro. La capacidad óptima a
brindar deberá minimizar la suma de ambos.
Un concepto
fundamental en la gestión de tiempos de espera es el
coeficiente de utilización, definido como el
cociente entre demanda promedio, y capacidad promedio ofrecida. Un
sistema estable requiere un coeficiente de utilización menor a 100%.
Claro, un coeficiente del 95% cumple con esta condición. Y uno
estaría tentado a decir que el sistema es muy eficiente. Optimismo
quizás injustificado... Probablemente se esté ofreciendo una muy
mala calidad de servicio.
Volviendo al ejemplo del
supermercado, si la utilización es del 95% en presencia de apenas 3
cajeros, la calidad de servicio podría ser muy mala. Sin embargo, si
se agregara un cajero más (es decir, incrementando la capacidad en
un 33%), los tiempos de espera se reducirán en mucho más que 33%. La
siguiente pregunta sería: ¿Se puede gestionar un sistema al
95% de utilización, y al mismo tiempo brindar alta calidad de
servicio? La respuesta es sí, pero sólo cuando la oferta
está diversificada en "muchos" servidores.
Otra pregunta
importante se refiere a la configuración del
sistema: ¿Conviene tener una cola por cajero, o una sola
cola para todo el sistema, de tal manera que el primero de la cola
se dirija al primer cajero disponible (como se acostumbra en los
bancos o en el check-in de los aeropuertos)? Seguramente lo segundo;
ya que vuelve más eficiente el uso de los recursos, y más ágil el
flujo de clientes a través del sistema.
En general, los
supermercados no implementan esta solución por limitaciones de
espacio. Sin embargo, la cadena estadounidense Trader
Joe´s ha rediseñado su sector de cajas para aprovechar esta
ventaja, ofreciendo una única cola que "serpentea" entre góndolas de
golosinas y otros artículos misceláneos. Por supuesto, existe otra
ventaja: mientras se prolonga la espera, los clientes pueden agregar
algún artículo a su carrito.
Estos son sólo algunos conceptos
básicos de la gestión de tiempos de espera. A partir de su
implementación, seguramente podremos aprovechar el tiempo mejor que
aquellos americanos que esperaron durante 5 años.
Gustavo Vulcano Profesor-investigador de la
Leonard Stern School of Business, New York University, U.S.A.; y de
la Escuela
de Negocios de la Universidad Torcuato di Tella, Buenos Aires,
Argentina. gvulcano@utdt.edu
|